Que un domingo a las 8 am te toquen el timbre (repetidas veces!), puede ser algo molesto. Bajar a abrir la puerta y que, a un día de tu partida, una amiga (que, vale aclarar, está viviendo en Comodoro Rivadavia) te despierte con esta sopresa, no tiene precio. Gracias, Gaby, te adoro con el alma!!!
Nota: Cabe destacar que aquí deberían figurar, además, más fotos y más personas, pero por no tener cámara a mano o no darme cuenta de retratar esos momentos, faltaron los recuerdos de las despedidas con Soni; Marian y Carlos; Lu, Lau, Jorge y Magui; y un regalo especial de una gran persona cuya identidad, por respeto, prefiero no hacer pública (pero tengo foto del regalo para mi recuerdo y lo llevo conmigo a USA).

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